Hace cosa de una semana acordamos con el amigo y bloggero
Marcelo De Biase (
Super CHATARRA Special) publicar notas en conjunto sobre la obra del fotógrafo
Robert Capa, con motivo de la muestra que está actualmente en cartel en el Centro Cultural Borges. Él hizo su parte: hay tres post excelentes con links a sus obras, datos biográficos y homenajes varios hechos en otros sites. Las referencias están al pie de este post.
Confieso que, desde que conocí su obra, siempre me fascinó la figura de Capa. Sería muy fácil hacer desde aquí la exaltación del fotógrafo-temerario-jugador-aventurero. Creo que Robert Capa (
Andrei Friedmann, su nombre en realidad) era mucho más que eso. Era una persona que además de arriesgar su cuerpo, arriesgaba parte de su alma en cada conflicto que elegía cubrir. Era un comprometido con sus ideas, las que le costaron entre otras cosas tener que huir de su Hungría natal a los 15 años, por ejemplo. Dice,
Richard Whelan, en el texto introductorio a
la muestra:
[...]Las imágenes de Capa muestran su extraordinaria sensibilidad y compasión hacia la condición humana. [...]fotografió, no simplemente como observador sino también como participante. Conoció a muchos de sus sujetos,[...]; [...]por carecer de autoconciencia inhibidora, su cordialidad y generosidad le dieron entrada donde quisiera y hacían sentir cómoda a la gente.
¿Qué le pasa a un fotógrafo cuando tiene que registrar la muerte de un amigo? ¿qué pasa cuando eso pasa todos los días de tu vida?
Elementos como este son los que hacen aún más fascinante la vida de Capa. Y por eso creo que no es casual que su foto más emblemática haya sido
"La muerte de un miliciano". Capa fotografió con el corazón la caída de
Federico Borrel García. Esa foto, además, es un disparo para congelar esa vida, como una mano queriendo atajar a Federico para que no caiga, para que esa España tampoco cayera.
Por eso este post que no puede aportar ninguna información novedosa, simplemente pretende reflexionar y rescatar el espíritu del hombre puesto en la obra; el compromiso que va más allá del resultado eficiente y de la tarea cumplida. Quiere rescatar también para el ejemplo, el trabajo hecho con pasión; de poner el cuerpo y poner el alma; de -ante la eficacia estúpida de la máquina- contraponer al sujeto, como potenciador, como factor irreductible de cualquier actividad humana.
Notas:
robert capa, fotógrafo |
ernest andrei friedman |
dijeron de él; dijo élUpdate:
la historia de una foto, más de Super CHATARRA Special.